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Aqueous Transmission

July 2018

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ext_387179: A sea turtle swimming (Uryuu Ishida / Maybe crazy / me)
[identity profile] rainmage.livejournal.com posting in [community profile] aqueoustransmission
No sé, me entraron ganas de escribir algo original. En este caso, bajo la perspectiva de un OC mío. Cualquier elemento que les suene familiar, les juro que no fue a propósito. Él no está basado en nadie en especial, aunque probablemente tenga elementos sueltos que mi subconsciente ha ido recolectado y que han sido tomados de personajes de fandoms. Se supone que Kin será un personaje clave en Secretos de la Quimera, mi historia original que quizás nunca acabe.


Desde que tuve uso de razón, siempre fui diferente a todos los que conozco, incluida mi familia. Era normal recibir miradas de asombro o pánico. Al principio creía que se trataba de mis ojos, de un color violeta fluorescente, únicos en este mundo. O tal vez mi marca de nacimiento; un extraño símbolo brillante, como si fuera bañado en oro, en el dorso de mi mano izquierda. Sin embargo, pronto comprendí qué era lo que me hacía temido y admirado a la vez a partir de mi nacimiento.

Era el poder mágico que fluía de mi ser. Aquel que teñía mis ojos azules de matiz purpúreo, aquel que hacía que mi palma resplancediera. Simplemente, sin quererlo ni desearlo, era más fuerte que cualquier hechicero viviente. El sortilegio de los Adityas, que nacían cada dos centurias en mi clan, aproximadamente. Cualquier mago era capaz de sentir una monstruosa prensencia brotando de mí, una presión especial en el aire que pocos podían soportar. Incluso a mi propia madre le resultó intolerable al principio; paulatinamente se acostumbró. Tampoco le quedaba de otra.

En la comunidad, los Adityas son una leyenda urbana. Todos han leído u oído hablar de ellos, individuos con el poder suficiente para alcanzar casi lo imposible, mas pocos creían en ello. Uno de mis ancestros con mis misma habilidades quiso apoderarse del mundo. Otro hizo todo lo contrario, y fue conocido como un sabio y un pacifista. Por eso, las opiniones al saber que un nuevo Aditya había nacido serían encontradas.

Era evidente que yo era uno: los ojos violetas y la marca en la mano eran el trademark. Aunque pudiera ocultar mi presencia, los razgos me delatarían. Luego, no era posible que yo saliera de mi hogar sin un montón de precauciones. Mi familia quería ser discreta, y ocultar al nuevo Aditya el mayor tiempo posible. Durante los primeros años de mi infancia, mientras varios trámites legales y mágicos para cubrir mi identidad se gestionaron, permanecí encerrado entre cuatro paredes, aislado de la comunidad. Siempre que le preguntaban a mi tío cuándo verían a su sobrino, él inventaba cualquier excusa.

Importante era que no se supiera información sobre mí, incluso luego de mi presentación al mundillo. Por lo tanto, tomé un apellido falso y fui adoptado por familiares lejanos, ajenos a la magia. Nunca viví realmente con ellos, pero en teoría yo era su hijo menor. Una especie de identidad secreta legal, si se quiere; por eso el personaje de Superman me entretiene tanto. Nadie usaría mi nombre de pila excepto mi madre, mi hermana y mi tío, y sólo dentro de casa. También fui enseñado, justamente después de aprender a hablar y caminar, a ocultar mi presencia a voluntad. Pero era difícil, no podía soportarlo por más de unos cuantos minutos. No era sencillo ocultar tal magnitud: incluso a mis actuales 16 años soy incapaz.

Más tarde, a mis 12 años, crearía mi propio hechizo neutralizador de poderes, permitiendo que mis ojos se vieran normales, mi marca desapareciera y mi presencia se esfumara, a cambio de no poder conjurar hechizos mientras estuviera en pie. De ese modo, pude salir a la calle, ir a la escuela y llevar una vida normal en secreto. Pero divago; volvamos atrás.

En fin, era necesario que me llamaran por otro nombre al sacarme al exterior. En un principio, usarían mi nombre de mago, que fue elegido desde antes que naciera: Apollo. Cada mago debe tener un segundo nombre, es una ley implementada por el Consejo Inglés de Hechicería; al llegar a la mayoría de edad (18 años), y ser reconocido como brujo de verdad por los maestros, ellos te deben llamar por tu nombre de mago.

No obstante, yo mismo creé mi propio apodo, por el que me conocen desde ese momento. Verán, mi primo, que legalmente es mi hermano por ser el hijo de mis padres adoptivos, era fanático de los trading card games, afición que luego yo desarrollé, junto con numerosos juegos de estrategia. En una visita, cuando tenía 5 años, trajo su baraja de Sorcery, que es el juego de cartas más popular desde hace años. Yo le pedí ojearlas, y encontré una carta de ataque: Knight of Iridescent Nacre. Esa carta marcó mi vida. Un guerrero fantástico era retratado en ella, y tanto su cabello como sus ojos eran de un color violeta chillón. Entonces le dije a mi madre y mi hermana que quería llamarme así. Diana se burló, y mamá replicó que era un nombre muy largo. Frustrado, tomé las iniciales de la carta: K.I.N.

No sonaba tan mal... Kin. Corto, pero imponente. Mi tío rió, pero aceptó mi petición. Fui presentado como Kin Jenkins a la sociedad de magos. La carta me impresionó tanto, que desde ese entonces transmuto mi cabello de color morado cada vez que voy a encontrarme con algún hechicero; es parte de mi look desde los 6 años. No podrán decir que no dejo una notable impresión a los demás, sea buena o mala.

Nunca logré que se me aceptara del todo, como es natural. Era difícil que aceptaran que un mocoso era más poderoso que ellos. Muchos me tenían envidia, muchos trataron de ser mis amigos porque les convenía, muchos deseaban luchar conmigo para probarse a sí mismos. Como ven, con estas perspectivas, era obvio que mi familia tuvo la razón de tomar precauciones. Era acosado u odiado desde antes de saber las tablas de multiplicar. Me era complicado conseguir amistades: ¿cómo saber quién era falso y quién no?

Como ya mencioné, tengo una hermana llamada Diana. De hecho, es mi gemela: nació unos 3 minutos antes que yo. No nos parecemos en nada: ella es rubia con tonos rojizos, color que se conoce como strawberry blond, mientras que mi cabello es oscuro y más liso. Yo soy más alto que ella, y más ágil. Ella es más tranquila y extrovertida, mientras que yo soy más cínico y reservado. Su nombre de bruja es Artemis. Resulta curioso que sus dos nombres tengan tal vínculo mitológico, y que el mío propio sea el del gemelo de la diosa cuya identidad lleva. A mi padre, que en paz descanse, le chiflaban los mitos griegos.

Uno imaginaría, con toda la atención que robaba, y con todo el poder que ella jamás tendría, que mi hermana estaría celosa de mí. Ella es una excelente hechicera, pero sus poderes no son tan extraordinarios. Exceptuando su capacidad empática, en lo que es ciertamente superior a mí, yo le gano en todo. Sin embargo, nuestra situación era al revés: yo le tenía celos a ella. Nadie la miraba raro, nadie la forzaba a nada, nadie le tenía espectativas, nadie la miraba con rencor ni la adulaban. Podía salir al parque a jugar y tener amigos, mientras que yo permanecía en casa, aburrido, jugando videojuegos para un jugador.

Con todo esto, yo adoro a Diana, aunque tenga más fortuna que yo. Nunca se ha resentido conmigo ni ha sentido lástima de mí. Sabe muy bien cuando me siento mal, y me abrazaba y me invitaba a jugar con ella en el jardín. Es mi mejor amiga; de hecho, es mi única amiga. Ella insiste que pronto conoceré a personas que me acepten por cómo soy y no por lo que soy, mas veo el día lejos. La pobre es muy optimista. Hasta me cuenta que ha escuchado a brujas de nuestra edad que me encuentran muy atractivo. No sé hasta qué punto será cierto; capaz y ella lo dice para que intente socializar con las chicas, que al menos no intentan luchar conmigo tanto como los chicos.

Los magos menores de edad deben aprender magia de un tutor, siendo sus aprendices. De resto, pueden hacer una vida normal: ir a la escuela, ir a fiestas, relacionarse con no-magos. En lo que va de mi etapa de formación, he tenido 23 tutores. Ninguno me dura, pero no es culpa mía ni de ellos. Sucede que, como he explicado, mis poderes son elevados. Luego, un hechizo básico lo puedo dominar a la perfección en unas horas, máximo en unos días. Por ello, mi ritmo de aprendizaje era muy veloz. Muchos de ellos se aterrorizaban y me abandonaban. Otros se encontraban con que, al ya no tenían nada más que enseñarme, se rendían. Hubo meses en que tuve que tomar los libros y ser un autodidacta. No necesité mucho esfuerzo para aprenderme los hechizos y pociones más avanzadas de los manuales. Era relativamente fácil, aunque suene arrogante.

Por ese motivo, me consideraron un niño prodigio, y mi fama aumentó más, si cabe. Conozco más cosas que muchos adultos en el Consejo.

He alcanzado un momento en que me es imposible conseguir un tutor. Lo malo es que la supervisión de un mago hecho y derecho es obligatoria para todo menor. Apuesto a que los mayores están aterrados de pensar en mí, aprendiendo solo, sin nadie que me guíe. Por eso, el mismo presidente del Consejo aceptó ser mi tutor, cuando su aprendiz cumplió la mayoría de edad. No es otro que mi tío Randy, afortunadamente. No me enseña mucho por sí mismo, sino que me trae libros extraños para que aprenda por mis propios medios. Él mejor que nadie comprende que ya pasé de un punto en que dependa de un maestro. Es un hombre muy sabio y poderoso; no me extraña que sea el jefe a los 31 años.

Son las diez de la noche, y sigo tecleando mi vida en un archivo de texto. Ni siquiera sé si voy a guardar esto, o me limitaré a salir del programa sin hacer clic en el ícono del diskette café. Supongo que mi alma requería desahogo. No es como si pudiera acudir a un psicólogo y contarle de mi soledad y mi arrogancia; ¡como si me fuera a creer esa excusa! Tampoco le puedo contar a mi mejor amigo de la secundaria, porque es un no-mago que jamás creería que tengo esta doble vida. Creo que jugaré un poco de Final Fantasy y después haré la tarea de historia. Una pena que ni la escuela resulte un reto para mí. Lo que quisiera es algo de emoción a mi vida, sin recurrir a enfrentarse a intentos de asesinato. Lo que me recuerda, necesito alga del Mediterráneo. Quizás deba investigar si en la tienda de la ex-aprendiz de mi tío las hay. Ya mi lugar de suministros habitual me está empezando a fallar, entre más ingredientes extravagantes requiero. Lo anotaré en mi lista de cosas pendientes.

Date: 2004-12-19 02:00 am (UTC)
From: [identity profile] laurus-nobilis.livejournal.com
Como de costumbre, no dejo una review immediata para escribir algo más concreto de lo qe se me ocurriría en el momento, y después me olvido que el asunto existe... *sigh*

Suena interesante, y se ve que lo planeaste mucho. Kin me cayó bien, pero evidentemente tengo un radar especial para los personajes secundarios, porque a partir de una pequeña mención ya prefiero al tío Randy... no esperes que explique por qué, ni yo entiendo. Pero me resultó simpático. :)

Y te sale muy bien la primera persona!
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